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2009-06-02 00:00:00

Algunas palabras sobre el estilo de "Lolita"

(Traducción de Ferran Guell) Lolita no es tanto la niña-adolescente protagonista de la obra homónima de Nabókov como un estilo que se ha convertido en parte de la cultura pop y que tiene seguidores entre personas de todas las edades. Basta con echar una ojeada al país del Sol Naciente, Japón, y todo lo que se refiere a la moda de la calle de las grandes ciudades y a la subcultura llamada visual key, que explota activamente la estética conocida como Gothic Lolita, o al cómic japonés manga, en el que tienen un papel nada despreciable lolitas de distintos tipos: la Lolita dulce, la Lolita novia, la Lolita-pirata, etc.

Hay que mencionar también la "Biblia de las Lolitas" ("Lolita’s Bible"), un diario literario que contiene, además de cómics y todos los patrones posibles, direcciones de tiendas donde venden ropa para lolitas, fotografías de músicos de este estilo y mucho más.

Claro está que las lolitas japonesas no tienen nada en común con su prototipo literario, pues entre ser una adolescente y parecer una adolescente hay una gran diferencia. En realidad recuerdan más a muñecas de porcelana con vaporosos vestiditos de encaje que a viciosas ninfas. Su objetivo es gustar y crear admiración, pero no seducir. Saben imitar con habilidad a los niños y su comportamiento, y sienten predilección por el maquillaje en tonos pastel, por un tono de piel uniforme y un ligero brillo de labios.

Es posible que la popularidad de las lolitas se deba por un lado al deseo que tienen los jóvenes de hoy en día de no crecer y al intento de esconderse de la vida adulta y sus problemas detrás de una máscara de infantilismo; y por otro lado es un desafío a las normas sociales y a los estereotipos establecidos, una salida del marco de la cotidianeidad, un recurso de autoafirmación, un intento de ser joven y atractivo eternamente.

Todo esto provoca que este estilo pseudoinfantil en la moda, la publicidad y la música gane cada vez más adeptos. Incluso marcas tan conocidas como Victoria Couture se han visto prácticamente obligadas a producir líneas "Hello Kitty", con la imagen del gato de dibujos animados más popular del Japón, que se venden en un abrir y cerrar de ojos. Lo infantil, lo mono, lo encantador (lo "kawaii", como dicen en Japón), gana cada vez más adeptos. Por cierto, en el País del Sol Naciente, adonde van todos los diseñadores del mundo en busca de inspiración, los personajes anime decoran casi todos los lugares públicos, y los cómics los leen tanto los adultos como los niños, ¡e incluso la gente mayor!

En el conocido barrio de Harajuku, donde se encuentran tiendas de ropa no convencional para jóvenes y donde se reúnen los freaks japoneses, no es raro ver a fotógrafos profesionales que quieren plasmar las últimas tendencias de la moda para las revistas de glamour de todo el mundo. Sin lugar a dudas, la moda nace precisamente aquí, ¡y sólo al cabo de unas temporadas se exporta a Asia, Estados Unidos, Europa, Rusia y otros países!

"Lolita" es desde ya hace mucho tiempo un nombre propio y una marca. Es una marca de perfumes (por ejemplo "Lolita Lempica") y de todo tipo de ropa, así como un estilo propio de moda y música.

En 2000 sonó por todo el mundo la canción de la joven francesa Alizée "Moi... Lolita" ("Soy... Lolita"). El hit ocupó el primer lugar en las listas mundiales durante meses. ¿Acaso no es esto un éxito? La figura de la frágil niña-adolescente ha alcanzado tal popularidad que la utilizan muchos productores, grupos e intérpretes. El éxito del conocido grupo t.A.t.U. se debió en gran parte a que apostaron por la baza segura de la imagen de dos colegialas-lolitas enamoradas, vestidas con un clásico uniforme de colegio inglés.

Posiblemente eso se debe a que alrededor de la figura de Lolita siempre ha habido un aura de escándalo y provocación. La atracción de una niña hacia un hombre adulto (en psicología existe incluso el término "complejo de Lolita") y la atracción de un hombre adulto por una niña (o lo que en nuestra sociedad se acostumbra a llamar "pedofilia") siempre se han asociado con algo prohibido, amoral...

Pero todos sabemos que la fruta prohibida es dulce, y por eso el interés por las lolitas nunca desaparecerá. Como mínimo mientras la sociedad no aprenda a ver la frontera entre el delito y la admiración estética, entre la violencia y el amor mutuo...

© Autor - Katrin (Ekaterina Yakovleva).
La referencia al sitio web www.yakatrin.com es obligatoria

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